GESTIÓN DE LAS PRÁCTICAS: OPCIONES DISCURSIVAS. de Ricardo Lionel Costa y Danuta Teresa Mozejko

Edgardo Rozas

Resumen


Homo Sapiens, 2010

 

Uno de los dilemas que atraviesa la tradición sociológica desde sus inicios refiere a la forma en que debe ser pensada la relación entre las prácticas de los sujetos y las condiciones sociales desde las cuales son ejercidas. ¿Cómo dar cuenta de la incidencia de lo social en los comportamientos, sin dejar de considerar que son éstos los que, en definitiva, construyen lo social? La tensión entre objetivismo y subjetivismo quedó tempranamente evidenciada en la distancia que separó las propuestas teóricas de Durkheim y Weber, respectivamente, para mencionar dos referentes clásicos que abordaron la tarea de construir el carácter científico de la nueva disciplina. Así, mientras el primero se interesaba en resaltar el aspecto objetivo de las “formas de hacer” colectivas y su coacción sobre el individuo, el segundo construía su andamiaje teórico a partir de la noción de “acción social”, para prestar atención a la dimensión subjetiva, amenazada por las perspectivas organicistas y sistémicas de la época. Esta tensión, claro está, movilizó gran parte de la producción teórica en sociología y dio lugar a importantes esfuerzos de síntesis, como la obra de Giddens y de Bourdieu.

El trabajo que desde hace varios años vienen desarrollando Teresa Mozejko y Ricardo Costa desde el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades retoma esta problemática, pero para situarla en un campo disciplinar específico: el de los análisis del discurso. Considerar la práctica discursiva como una práctica social, bien puede ser éste el punto de partida. Desde aquí, un conjunto de interrogantes surge a la hora de pretender analizar una producción textual particular: ¿cómo pensar y tratar analíticamente las condiciones sociales de esta producción? ¿De qué forma identificar las huellas de esas condiciones en los enunciados que la componen? ¿Cómo definir el sujeto de una práctica discursiva? ¿Cómo pensar la relación de una producción textual con las producciones textuales de otros sujetos? Los trabajos de Mozejko y Costa ofrecen respuesta a éstos y otros problemas teóricos que atraviesan la complicada relación entre discurso y sociedad, con un conjunto de hipótesis forjadas tanto en la reflexión teórica como en su aplicación y puesta a prueba en diferentes corpus discursivos.

En Gestión de las prácticas: opciones discursivas, su último libro, los autores retoman y presentan de manera sistemática sus principales hipótesis teóricas, pero prestando particular atención, en este caso, al concepto de gestión. El tratamiento de las condiciones sociales de una práctica discursiva había sido expuesto en trabajos anteriores, a partir de la noción de lugar: el sujeto que la produce ocupa, en función de los recursos y propiedades socialmente valorados que controla, una posición relativa en una trama específica de relaciones. Esta posición implica una competencia diferenciada para su intervención y establece, a la vez, un espacio de posibles para sus operaciones discursivas. El lugar constituye, en este sentido, un principio explicativo de las prácticas, no para reducirlas al funcionamiento de un mecanismo estructural que trascendería al sujeto, sino para volverlas inteligibles en relación con las posibilidades y límites que fijan las condiciones sociales de su actuación. En este espacio de posibilidades y límites, cobra relevancia analítica el concepto de gestión, que refiere a las opciones realizadas dentro de este espacio por el agente, tendientes a mantener o mejorar su posición relativa en la trama de relaciones donde su práctica se inscribe.

Lugar, competencia y gestión resultan entonces los ejes conceptuales de esta propuesta teórica, pero también las marcas de un recorrido, que en este caso se detiene a reflexionar sobre el rol activo del sujeto de la práctica discursiva. Así, el lugar y la competencia son, también, el resultado de un proceso de acumulación y gestión de recursos que ha realizado el agente a lo largo de su trayectoria. Esta gestión debe ser entendida considerando, por un lado, las orientaciones que éste ha ido incorporando como producto de su experiencia, como “marcas de éxitos y fracasos” en el manejo de sus recursos y, por otro, la valoración social de esos mismos recursos, es decir, su eficacia, en un momento histórico determinado.

Al precisar, de este modo, el concepto de gestión, los autores recuperan el carácter activo del agente social en la definición de su práctica discursiva, evitando entender a ésta como un resultado mecánico de las condiciones sociales, sin por esto postular la existencia de un sujeto fuera de, o ajeno a lo social. La gestión supone disposiciones incorporadas en una trayectoria particular y, a la vez, un espacio de posibles para la acción, en este caso discursiva.

Gestión de las prácticas… presenta una exposición clara y precisa de los principales conceptos que dan forma a la propuesta de los autores y de las referencias teóricas que han tenido en cuenta para su construcción, acompañada de un conjunto de trabajos donde puede observarse su aplicación sobre diferentes tipos de producciones discursivas. El resultado es un conjunto coherente de herramientas conceptuales, puestas a prueba en investigaciones concretas, de gran utilidad para quienes se encuentren interesados en abordar con rigor metodológico el análisis de una producción discursiva.

 

Mgter. Edgardo Rozas

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ISSN 1853-4112

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